No quiero que mi vida se convierta en una lista de pendientes

Hay días en los que siento que todo se transforma en una tarea.

Responder mensajes.
Terminar algo.
Comprar algo.
Ordenar.
Trabajar.
Publicar.
Pensar en lo siguiente.

Y cuando termino una cosa, aparece otra.

El problema no es tener responsabilidades. El problema es cuando, sin darme cuenta, empiezo a tratar mi propia vida como una lista que tengo que completar.

Siempre pensando en lo que viene

A veces estoy haciendo algo y mi cabeza ya está en lo siguiente.

Estoy tomando café, pero pensando en lo que tengo que hacer después.

Estoy viendo una película, pero revisando el teléfono.

Estoy conversando con alguien, pero una parte de mí sigue organizando pendientes.

Estoy descansando, pero sintiendo que debería estar produciendo algo.

Es raro.

Estamos en un lugar, pero mentalmente ya nos fuimos.

Quiero volver a estar donde estoy

Últimamente estoy intentando hacer algo bastante simple:

estar presente.

Si estoy tomando café, tomar café.

Si estoy caminando, mirar alrededor.

Si estoy viendo una película, verla de verdad.

Si estoy con alguien, escuchar.

Si estoy orando, dejar el teléfono lejos.

No siempre me resulta.

Pero cuando lo hago, siento que el día cambia.

No porque haya ocurrido algo extraordinario, sino porque finalmente estuve ahí para vivirlo.

La productividad también necesita límites

Me gusta crear.

Me gusta comenzar proyectos, mejorar cosas y tener nuevas ideas.

Probablemente nunca voy a dejar de hacerlo.

Pero no quiero medir un buen día solamente por todo lo que alcancé a terminar.

Hay días productivos que terminan sintiéndose vacíos.

Y hay tardes aparentemente simples que terminan quedándose contigo durante años.

Creo que necesito ambas cosas.

Avanzar.

Pero también vivir mientras avanzo.

Hay cosas que no se pueden apurar

También estoy aprendiendo que algunos procesos simplemente necesitan tiempo.

Una idea.

Una relación.

Un proyecto.

La fe.

Incluso uno mismo.

Hay una frase en Eclesiastés que siempre vuelve a recordarme esto:

«“Todo tiene su tiempo.”
Eclesiastés 3:1»

Quizás no todo necesita resolverse hoy.

Quizás algunas respuestas llegan mientras seguimos caminando.

La vida está ocurriendo ahora

No cuando termine el proyecto.

No cuando tenga más tiempo.

No cuando consiga aquello que estoy esperando.

No el próximo lunes.

Ahora.

En la mesa desordenada.

En el café que se está enfriando.

En una conversación inesperada.

En una oración sencilla.

En una canción.

En una tarde común.

Quiero seguir construyendo cosas.

Quiero seguir creciendo.

Pero también quiero recordar que la vida no es solamente todo lo que tengo pendiente por hacer.

La vida también es todo lo que está pasando mientras intento hacerlo.

— Camilo Latorre

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