Estoy aprendiendo a ir más lento

Durante mucho tiempo sentí que siempre tenía que estar haciendo algo.

Avanzando.

Creando.

Pensando en el siguiente proyecto.

Revisando el teléfono.

Buscando qué ver, qué aprender o qué mejorar.

Y aunque todavía soy bastante así, últimamente estoy intentando aprender algo que parece sencillo, pero no lo es tanto:

ir más lento.

No todo tiene que pasar ahora

Internet te hace sentir que siempre llegaste tarde.

Alguien ya vio la película.

Alguien ya compró el dispositivo.

Alguien ya está hablando de la tendencia.

Alguien ya hizo el diseño.

Y sin darte cuenta empiezas a vivir con la sensación de que tienes que alcanzar algo.

Pero cada vez me interesa menos correr detrás de todo.

Hay películas que puedo ver dentro de seis meses.

Ideas que pueden quedarse anotadas.

Proyectos que no necesitan estar terminados esta semana.

Y lugares a los que todavía puedo llegar más adelante.

Volver a disfrutar las cosas pequeñas

Me gusta sentarme con un café.

Escuchar música mientras hago otra cosa.

Caminar sin tener necesariamente un destino importante.

Mirar una película sin estar revisando el teléfono cada cinco minutos.

Ordenar mi escritorio.

Diseñar algo solamente porque me gusta cómo se ve.

Incluso escribir aquí.

Son cosas simples, pero precisamente por eso muchas veces terminan desapareciendo entre todo lo demás.

También hay momentos para detenerse

Mi fe me ha enseñado algo que a veces olvido:

no todo depende de cuánto pueda hacer.

Hay momentos para avanzar, pero también momentos para esperar.

Momentos donde quizás no ves demasiado movimiento, pero algo igualmente está pasando.

«“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.”
Salmo 46:10»

Siempre me ha llamado la atención esa idea.

Primero detenerse.

Después reconocer.

Quizás algunas cosas se entienden mejor cuando dejamos de correr.

No quiero llenar cada espacio

También estoy intentando no llenar automáticamente cada momento vacío.

Si tengo diez minutos, no necesariamente necesito abrir una aplicación.

Si estoy esperando algo, puedo simplemente esperar.

Si tengo una tarde tranquila, no necesito convertirla inmediatamente en productividad.

Porque quizá vivir bien también significa dejar algunos espacios vacíos.

Espacios para pensar.

Para observar.

Para crear.

Para orar.

O simplemente para estar.

No sé si estoy aprendiendo realmente a vivir más lento.

Pero al menos estoy empezando a intentarlo.

Y por ahora, eso está bien.

— Camilo Latorre

Comentarios